martes 10 de julio de 2007

Y al final, victória pírrica

Luego de una árdua lucha, al final, vencimos. Pero fue una victória pírrica. Perdimos demasiados hombres y el esfuerzo fue superior al resultado obtenido. El Gran Maestre no está satisfecho y sabe que no le queda otra opción. Al no morir en batalla, debe abandonar su puesto para que otro pueda ocupar su lugar y emendar sus errores. Una vez retirado, su único destino será morir en batalla o cuando la dama le venga a buscar. Por de pronto, esta fase de la guerra es nuestra a pesar de las bajas y de las tres derrotas consecutivas sufridas. Ello nos debe llevar a la reflexion de nuestras técnicas y tácticas guerreras para obtener mayor éxito en la tercera campaña. Nos espera un verano largo....