martes, 22 de enero de 2008

Crónica de una Victória

Llegada la hora de la verdad, el destino nos reservaba una grata sorpresa. Con burlesca e maquiavélica sorpresa se cernía sobre nostros la gran amenaza. Un ejército de huestes crueles y amargos corazones se dirigia a paso rápido y fulgurante hacia nuestra posición. La lucha fue feroz, sufrimos muchas bajas, pero nuestra superioridad en el combate fue más poderosa que su superioridad númerica y vencimos con rotundidad!